jueves, 2 de marzo de 2017

Año nuevo carioca

¡Feliz año nuevo!

No se me extrañen, no me he vuelto loca (al menos eso creo). Lo que pasa es que el año no comienza en Río de Janeiro sino hasta después de Carnaval. Todos los años es lo mismo: el espíritu festivo se apodera de los cariocas en las vísperas de Navidad y no se va hasta una semana después de Carnaval, cuando hasta los más entusiastas tienen que asumir la realidad de que la temporada de fiestas ya ha terminado.

Parece increíble, pero es inútil tratar de hacer cualquier tipo de negocios durante diciembre, enero y febrero. A pesar de todos tus esfuerzos, simplemente no rendirá frutos. Antes me sentía sumamente frustrada al ver cómo la mayoría de mis alumnos desaparecían durante estos meses del año. Es que por mucho que les gusten las clases conmigo simplemente se van durante esta época. No hay energía suficiente para concentrarse en los asuntos serios como trabajar o estudiar...no. La cabeza, el cuerpo y el corazón están siendo poseídos por la "folia" (que traducido del portugués significa "jarana" y curiosamente su homófono en italiano "follia" significa "locura", ambas muy representativas--a mi parecer--del espíritu carnavalesco carioca).

Pues bien, en algún momento pensé "si no puedes contra ellos...¡úneteles!". Y quizás el primer año resultó más o menos bien, porque se trataba de una experiencia nueva. El segundo año el entusiasmo ya no fue el mismo...y a partir del tercer año...¡meh! Lamentablemente los valores que mis padres chilenos me inculcaron de responsabilidad y ética del trabajo me impiden disfrutar de estar ociosa por casi 3 meses al año y me indican que algo no está bien...¡hay que hacer algo! ¡hay que producir!

Y es así que durante estos cinco días de feriado me dediqué a estudiar, leer y preparar materiales para mis clases, también estratégicamente a sabiendas que post-carnaval el carioca se siente invadido por una mezcla de nostalgia por el verano y un sentimiento de culpa por haber dejado botados los estudios por tanto tiempo (como siempre les explico a mis alumnos: estudiar idiomas es como ir al gimnasio. Si dejas de entrenar por algunas semanas, cuando vuelves te cuesta y te duele todo el cuerpo. Cuando dejas de estudiar y practicar el idioma te cuesta volver a hablarlo y te duele la cabeza de tanto chicotear a las neuronas para que piensen en otra lengua).

Debo admitir que me da bastante envidia no poder relajarme y disfrutar del Carnaval igual a los cariocas. Pero, por otra parte, he aprendido que como Chilena Carioca tengo mi propia manera de ver y sentir esta fiesta. Tuve que aceptar que la idea de ir a los blocos (bandas en vivo que tocan en diferentes partes de la ciudad) y verme rodeada de una multitud de desconocidos sudorosos y mayoritariamente ebrios no es--para mi gusto--un panorama que me llame la atención. Si bien sí me gusta disfrazarme, me atrae mucho más la idea de aprovechar estos días para disfrutar de la tranquilidad e ir en dirección opuesta al gentío.

Total, aunque parezca súper nerd y amargado siento una gran satisfacción de poder decir ¡vaya que estos 5 días fueron súper productivos!